La historia de AUTOLINKER
Nadie debería comprar un repuesto a ciegas.
Sin embargo, así funciona hoy el rubro automotor argentino. Los repuestos en un lugar, los autos en otro, los talleres en el boca a boca, el trabajo en grupos que nadie ordena. Encontrar la pieza justa, o a la persona indicada, depende de a quién uno conozca.
AUTOLINKER lo reúne como el lugar del oficio: autopartes, vehículos, talleres y trabajo, con la lógica de un buen taller. Cada persona y cada comercio está verificado, porque en este rubro la palabra vale. Cada pago queda protegido hasta que la operación se cumple. Y la marca de cada comercio se muestra como lo que es: el trabajo de años.
Para la casa de repuestos y el desarmadero con RUDAC, es una vidriera frente a los talleres que buscan piezas todos los días. Para la concesionaria, el escaparate de sus unidades. Para el taller y el profesional, la forma de ser encontrados. Para el particular, la tranquilidad de saber con quién trata.
Lo construyó alguien del otro lado del mostrador. Luis Ojeda es sacabollos. Aprendió el oficio con las manos en el auto, esperando piezas que no llegaban, eligiendo a quién confiarle un trabajo. Durante más de catorce años guardó una idea obstinada: que el rubro merecía un lugar propio.
El lanzamiento es por invitación. Primero, la gente del rubro.